Sembrando conciencia

La patria necesita hoy mas que nunca del mancomunado esfuerzo de sus mejores hijos a fin de evitar su destrucción por los corruptos de ayer y de hoy.


Pienso que resulta esencial, para el desarrollo humano e institucional de nuestra querida Quisqueya el llevar a juicio a los corruptos, pero no solo para que terminen en prisión, sino que también, deben ser expropiados los recursos sustraidos, así como habrán de ser inhabilitados para la practica de la política y/o servicio publico.

Concomitantemente deben existir reglas de juego claras y bien definidas, en las cuales las oportunidades de victorias sean las mismas para todos (as) los (as) partidos participantes, pequeños o grandes, de tal forma, que la población logre elegir su gobierno en igualdad de condiciones entre todas las opciones. Para ello, la ley de partido ha de ser una realidad y el cumplimiento de la misma un deber.

A su vez, hemos de continuar sembrando conciencia a fin de que nuestros coterranos entiendan de una vez por todas, el que el dinero que les dan por sus votos, y/o las prebendas típicas del clientelismo al que nos han acostumbrado, al punto de convertirnos en tierra de mendigos, son de su pertenencia, que esos recursos provienen de los impuestos que pagamos al adquirir desde lo esencial hasta lo vanal, los que deberían ser invertidos por el logro del bienestar común.

Deben nuestros conciudadanos interiorizar el conocimiento de que si alguno de esos candidatos corruptos invierte un peso en campana proselitista, lo hace con la malévola intención de obtener intereses millonarios, los cuales serán tomados del dinero de todos (as); en lugar de ser empleado en infraestructura, salud, educación, seguridad ciudadana.

Son múltiples las causas de nuestro prolongado subdesarrollo, dentro de los cuales se enmarca la corrupción como una de las principales fuentes de este vergonzoso estado de cosas en que se encuentra nuestra nación. Como correctamente citara el presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim: “La corrupción es un lento asesino del desarrollo. Los pobres, al final, son quienes pagan por la corrupción, un problema que roba a los más necesitados y les priva de la promesa de un futuro mejor”.

Otra de las nefastas consecuencias del circulo vicioso y sus secuelas a que el flagelo de la corrupción nos tiene sometido lo es la delincuencia que hoy sufrimos, donde los dominicanos (as) sobreviven como prisioneros de sus propios hogares al estar obligados a cubrir sus ventanas y puertas con barrotes. Recuerdo estas palabras del Dr. Martin Luther King: “Lo que más preocupa es el silencio de los buenos”. Son tiempos de acción, no podemos seguir apáticos ya que con ello consentimos y al consentir nos convertimos en cómplices.

La siembra de conciencia, la participación en concentraciones, marchas, firma de peticiones (http://t.co/7yd1nbme) y su difusión, es lo mínimo que debemos hacer por y para la nación que por la gracia de nuestro Senor y Salvador hemos de tener, 2 Samuel 10:12

Ya basta! Juntos podemos.

Por. Victor Garrido Peralta.

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