Un dominicano en Arabia

Los humanos, como ha sido dicho antes, somos animales de costumbres y fue ayer una vez mas confirmada esta expresión cuando Magdy y yo nos dedicamos a explorar los alrededores de la “comuna” en un sector no visitado antes por nosotros; al observar las personas, edificios y parcelas me encontré inmerso en la sensación de lo familiar, dejaron ya de ser los inanimados objetos, personas y animales estraños para mi, tal es mi integracion al medio que en una cena científica que tuvo efecto en el lujoso hotel Meridian, estuve haciendo de relaciones publicas, jajajaja, ver para creer, yo presentaba mis colegas y jefe, Attiya, a la gerencia del hotel, no falto el comentario: Como conoces tu a toda esta gente Víctor? si hubiesen conocido a Melin y Ventura y mi geográfico origen e historia personal no lo hubiesen preguntado. No quiero que se entienda que todo es color de rosa, al igual que en República Dominicana, España, Francia, y los Estados Unidos, donde he sido bendecido para practicar mi pasión, la cirugía, existen aquí también las batallas diarias, los intereses personales de los colegas, sus celos, intrigas, idiosincrasias, sensibilidades, medias verdades, mentiras y demás artilugios que han sido y son utilizados en mi contra para lograr de esta manera los famosos 5 minutos de cámara de mis detractores, por supuesto a costa mía, pero gracias a la inmerecida misericordia de Jehová Dios, el se ha encargado y así le ruego siga haciendo de cada uno de ellos, ayer en la isla y hoy en Arabia. Tengo algunos detalles al respecto que compartiré en futuros trabajos. Nada, como dice mi muy querida hermana/comadre/ madrina, Miriam, dejalo en manos del Señor.

En los primeros días me sentía como si hubiese llegado a otro planeta, donde todo era diferente al planeta tierra. La cultura y por ende el idioma, la gente y sus gestos ( ya hablaremos de sus significados), su vestimenta, la arquitectura, el clima, el medio ambiente, la culinaria, en conclusión me sentía totalmente extraño. Hoy, no tanto, aunque aun continua ardiente mi inacabada curiosidad como el primer día.

La entrega a la religión de la población merece mención, las cinco visitas al templo de oración es admirable por lo que decidí preguntar a Magdy ayer: si no fueran obligados a ir a la mezquita, te parece que tendrían ellas el alto volumen de asistencia del que disfrutan? A lo que replico: A mi nadie me obliga, voy por mi necesidad de comunión con el Creador y fortalecimiento de nuestra relación. Aun así, supongo que se criticara a aquel que no asiste y por ende se le acusa de ser un mal musulmán. En anterior entrega comentamos el que los comercios que permanecen abiertos durante el Salaa, tiempo de oración, están sujetos a condena judicial; por lo tanto, no me parece el que todos vayan por los mismos espirituales motivos de Magdy.

Al pasar ya mi primer mes de residencia en Arabia algunos de mis tantos conocidos tiene la confianza de introducir el tema religioso en los diálogos, ayer me preguntaba Mustafa, cirujano de transplante renal ingles, si no me ofendía el que me hiciese algunas preguntas acerca de mi fe, por supuesto, todos conocen de mi practica Cristiana, le autorice a preguntar y wao que cuestionamiento.
Hoy otro de mis colegas me expreso el que en toda su vida nunca había visto a nadie orando antes de comer. En diferente ocasión se me pregunto el contenido de mi oración. Y así sigue sutilmente presente el peligroso tema de la fe Cristiana en estos mundos, pues representa este país para los musulmanes lo que el Vaticano para los católicos.
Mi Señor y Salvador te pido el que me utilices con el fin de que logremos sembrar en terreno fertil de manera que logren conocerte, aceptarte y lleguen a desarrollar una relación contigo, sirva yo de medio de salvación de almas y vidas en esta tierra en nombre de Jesús, para Tu honor y gloria oh Jehová, amen!

Al caminar por este desértico paraíso Magdy y yo, del que cada día nos nutrimos mas, hemos ido desarrollando el habito de mantener un profundo, enriquecedor e intelectual dialogo sobre variados tópicos, cirugía, por supuesto, temas de administración de salud, visiones al respecto, religión, familia, nuestros tan diferentes orígenes, principios, costumbres y hasta de cultura, ayer le toco a Víctor Hugo y los miserables. Un dato curioso, nunca antes, hasta ayer, había yo visto a nadie en mi largo recorrido por el planeta doblar los calcetines (medias) como mi adorada madre me enseño, que resulta, que Magdy lo hace idéntico que yo.

Estos agudos intercambios intelectuales son escenificados dentro de un marco geográfico y arquitectónico de una esplendorosa coexistencia entre lo rural y lo urbano, lo moderno y lo antiguo, una parcela sembrada de tomates al lado de una villa de dos niveles con todo el conforte de cualquier villa del mundo occidental, four wheels drive y camellos en las majestuosas dumas del desierto arábico, antiguas carretas y mercedes S 600 transitando por inmensas avenidas en las que desembocan caminos de tierra. De repente, el llamado a la plegaria de nuevo, todos los alto parlantes inician el arengué de los ciudadanos, como vuela el tiempo, antes de salir del hospital ya había mi egipcio amigo ido a la mezquita al Salaa, a pocos metros otra mezquita, están ellas por doquier, unas mas grandes que otras, mas o menos lujosas pero nunca falta una.
De inmediato Magdy se acerca a ella, pregunta a los comensales por la ubicación del lugar donde el obligatorio proceso de preparación tiene lugar, el cual consiste, en el lavado: Primero las manos, luego la cara, a seguidas el antebrazo hasta el codo, la cabeza incluyendo oreja y cuello para finalizar con los pies. A esto puedes agregar cualquier preferencia personal como lo es el enjuagarse la boca. Son los hombres quienes en un 99% asisten a la mezquita, otra marcada diferente a nuestras costumbres en la que tradicionalmente fue dejado el renglón fe en manos de la mujer.

La simplicidad de la existencia de la mayoría local es impresionante, el reunirte con amigos o familiares en cualquier descampado, calle, avenida, parque o carretera abrir tu alfombra y sentarte a hablar, comer, beber, no alcohol, por supuesto, es es verdaderamente refrescante de observar. La sencillez de tener una bata (abaya), la que termina siendo, tu traje de etiqueta, tu vestimenta formal, su indispensable vestimenta de desierto y hasta la de trabajo, sin pretensiones de marcas o costos es envidiable. Como todo en la vida existe un motivo, causa o razón para ello, a consecuencia de la relación causa/efecto. Resulta que el abaya, masculino o femenino al igual que el cubriese la cabeza viene de los calurosos días y frías noches del desierto, sirve el abaya para refrescar tu cuerpo durante el día y calentarlo en las noches. El gutra ( túnica de la cabeza) tiene múltiples uso, primero el mantener la cabeza y cuello fresco y si se levanta la arena del desierto les sirve para cubrir la nariz y hacer de filtro. En tiempos de la invasión occidental en la zona, recordaran ustedes las imágenes en las que incorporaron estos una especie modificada del gutra, debajo de sus sombreros militares.

Por. Victor Garrido Peralta
Saudi Arabia.

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