Un dominicano en Arabia

La caminata hasta el hotel Ramada fue toda una experiencia culinaria y cultural. Al llegar al hotel nos dirigimos directamente a recepción, donde un amable joven árabe nos recibió atentamente, nuestra intención era simple, informarnos de la ubicación del restaurante en servicio y conocer detalles de este moderno hotel de 5 estrellas, pero las prisas no existen en el medio en que me desenvuelvo; y yo, que a pesar de las múltiples invitaciones del camino con sus respectivos aperitivos, he de decir que fui bastante comedido en aceptar lo brindado, mantenía aun intacto mi deseo de comerme un buen pescado, de ahí que no nos entretuvimos en detalles y rápidamente nos dirigimos al único lugar donde en ese momento podía comer, el salón de café y te; de inmediato se nos acerco un camarero de origen Filipino, Magdy ordeno café árabe y a seguidas se dirigió al baño a lavarse, pies, manos, cara y mojar cabeza lo cual es parte del ritual antes de ir a orar.صل اة (suena como Salaaa).

Desafortunadamente aun se permite fumar en lugares cerrados por estos mundos de Dios, por lo que había una persona fumando dentro del café, a distancia de nuestra mesa, pero aun así sentía la invasión del humo de su cigarrillo en mi organismo, mi piel, cabello y ropa, gracias a Dios, el fumador estaba en camino de partir a Salaaa al igual que Magdy quedando yo a mis anchas en el restaurante.

El hotel con sus doce plantas se encuentra enclavado en la cima de unas de las motanas que rodean el valle donde se encuentra nuestra “comuna”, Al-Hada. Con todo el esplendor de un hotel de reciente construcción en mármol crema, diseño del tipo de estructura abierta a lo interior, moderna decoración y por supuesto lujosa mezquita. El hotel posee ademas de las típicas áreas comunes en hoteles de este tipo, un teleférico, que lleva a los usuarios hasta un parque acuático al pie de la montaña, en futura visita iremos a dicho parque si Dios quiere.

He citado en anteriores notas la nacionalidad de las personas conquien me relaciono sin pretender establecer fronteras, las cuales, obviamente, no han existido en mi experiencia de vida, lo he hecho, mas bien, para ir introduciendo el tema de la metodología y variedad de nacionalidades que prima en la importación de mano de obra que existe, en su mayoría fruto de acuerdos intergubernamentales que van desde la construcción, la agricultura, los pozos petrolíferos, hospitales, escuelas, administrativos hasta el soporte técnico militar . La gran mayoría de las personas que ves en las calles no son nativos.

El 31% de la población son extranjeros. De los que 1.3 millones son de la India, 900,000 Pakistaní, 900,000 Egipcios, 900,000 Yemenis, 800,000 de Bangladesh, 500,000 Filipinos, 500,000 Jordanos/Palestinos, 260,000 Indonesios, 250,000 Sri Lankan, 350,000 Sudanés, 250,000 Sirios y 100,000 Turcos, Existen unos 100,000 Occidentales, Europeos y Gringos y por supuesto un dominicano hasta el momento, que sepa yo.

Los árabes dirigen el cotarro y sus ciudadanos tienen todos los privilegios habidos y por haber desde educación y salud hasta vivienda y pago por desempleo, pero lo mejor esta en que no se paga absolutamente nada de impuestos, que les parece? Si a esto le sumas el que con $6.70 de dólar llenas el tanque de gasolina de un Toyota Camry, podríamos concluir el que no lo tienen muy difícil los que ostentan esta nacionalidad. Ademas de disfrutar de marcada prioridad en todo, por ejemplo, las mejores escuelas de medicina solo aceptan árabes, los puestos mas codiciados para residentes en vías de especialización solo admiten los locales. Y yo no me canso de preguntar, cuando podrán los dominicanos (as) en su tierra estar primeros que el europeo o el gringo que llego ayer con mas de los mismos espejos que le daban los españoles a nuestros exterminados Taínos. Repito lo mismo que tantas veces he repetido, en igualdad de condiciones no esta ninguno de ellos por encima de ningún negrito dominicano contandome yo dentro de ellos. Basta ya del jodido complejo de Guacanagarix!

Existe en este inmenso país una estratificación casi exclusiva de las labores, los Filipinos ocupan la mayoría de los puestos técnicos o de servicio, camareros, enfermeras, asistentes de oficina, cajeros, técnicos de laboratorio, estos, en su mayoría, muy maltratados. Una enfermera de planta, excelentes en su dedicación y profesionalidad gana unos mil cuatrocientos US dólares, por doce horas de trabajo con un promedio de siete enfermos que manejar.

Con los hindú varía un poco, pero en su mayoría ocupan posiciones de nivel medio encargados de áreas en tiendas por departamentos, supermercados, gerentes de comidas y bebidas de hoteles, enfermeras de cuidados intensivos, técnico de laboratorios especializados, su salarios por ende son un poco mayor, aunque también los hay obreros de la constitución, recojida de basura y el campo junto con los nacionales de Bangladesh los que predominan en este renglón. Es de conocimiento general el que los Arabes pagan a sus empleados de acuerdo a su nacionalidad para lo cual el empleador te solicita pasaporte, con el que se queda, a cambio de una tarjeta de residencia llamada Icama, y la típica identificación del lugar donde trabajas. Los Occidentales, por supuesto, son los que se llevan la mejor y mayor tajada de los petro dolares árabes.

Por. Victor Garrido Peralta
Saudi Arabia.

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