Será complejo de Guacanagarix

Para reconocer la actualidad de lo que llamamos el complejo de Guacanagarix, debemos puntualizar el accionar histórico del Cacique de Marien.  Al recibirse la información en el cacicazgo de la aproximación de las tres carabelas colombinas en Diciembre de 1492, envió Guacanagarix una canoa a su encuentro con el objetivo de invitar a los conquistadores a visitar su pueblo. Se entregó un cinturón de perlas y conchas -símbolo de paz para los Taínos, por igual recibio Cristóbal Colón una máscara tallada en madera adornada con oro macizo. Aceptada la invitación, múltiples otros obsequios de oro, piedras y madera preciosa le fueron entregados a los invasores.  A pesar de ello, del apoyo logístico y personal facilitados, no logró el Cacique trato preferencial.  Tampoco provocó su hospitalidad la exoneracion al pago del tributo trimestral y duros trabajos a que fueron forzados los nativos. Traicionado y humillado se interno Guacanagarix en el monte donde nadie jamás supo de él (Priego, 1971).
Penosamente proseguimos traicionando a los (as) nuestros (as) y lo nuestro al dar trato de preferencia al y lo extranjero. Erróneamente continuamos pensando que un extranjero(a) tiene mayor capacidad y es mejor que un nativo(a); proseguimos entregando nuestras riquezas a cambio de discriminación, racismo y xenofobia.
En mi experiencia médico-quirúrgica  desde un ejercicio privilegiado con los mejores del mundo en mi área de especialidad, no he podido observar superioridad alguna en igualdad de condiciones.  Por lo que se me hace incomprensible el que el dominicano(a) sea ciudadano(a) de segunda categoría en su propia tierra. Es inaceptable el continuar dando facilidades extraordinarias a empresas y personas del exterior minimizando al nativo(a); puesto que con ello menospreciamos nuestra gloriosa cultura, disminuimos nuestros valores patrios y se consolida el círculo vicioso de desvalorización de lo dominicano.
Todo lo contrario ocurre en los países de origen de esos extranjeros(as), tanto en Europa, como en Norte y Sur América sus ciudadanos (as) siempre tienen preferencia ante un extranjero (a). Desde los mismos puertos de entrada a sus territorios hacen sentir el orgullo de su nacionalidad. Constantemente se enaltece su cultura en los medios de comunicacion, las escuelas, universidades, actividades culturales y deportivas, sus símbolos patrios en todo su esplendor están presentes por doquier.  Llama la atención la inmensa bandera mejicana que se exhibe en Cáncun, como el despliegue de la norteamericana en el pasado juego de estrellas.  Son y serán ellos(as) en sus países siempre primero, como debe ser en Quisqueya.
La descarada preferencia por lo extranjero se destaca en todas las instancias nacionales 
tanto públicas como privadas; como en el plano laboral se prefiere contratar a un extranjero(a); “ese(a) sí sabe, es de…” con la más que vivida desventaja de que la documentación presentada es probablemente falsa y no verificada, pues es un distinguido(a) extranjero(a), reciente caso de los dos falsificadores holandeses, mientras que la presentada por un criollo en el exterior es examinada al microscopio electrónico.
No recuerdo cuantas legalizaciones de documentos oficiales hube de realizar, cuantos exámenes aprobar y tiempo que esperar antes de ser admitido en el Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.  Para al ser aceptado, pasar a ser el negrito o “sudaca” de la pobre isla del Caribe, el mismo que tuvo que dedicar mucho más horas de trabajo que mis compañeros españoles para lograr las migajas que me ganaba a base de sudar sangre.  Desde antes de acceder a mi plaza de especialización quirúrgica, al haber sido aceptado para ocupar ese puesto, que al entender de muchas(os) pertenecía a un español, fui la diana de un gran número de personas.  Cada día de cada mes de cada año de aquella experiencia educativa resulto ser una batalla campal.  
   
Similar experiencia vivi en los Estados Unidos de Norteamérica, donde a pesar de que para el Departamento de Estado Norteamericano era un brillante cirujano por lo que se me concedió el privilegio de ostentar un visado del tipo O que viene de la palabra anglosajona outstanding (fuera de serie), el que no me conoce, y me escucha hablar su lengua, todavía al día de hoy, con mi orgulloso acento dominicano, comete el error de entender que también pienso con acento.

Entiendo distinguidos coterranos(as) que es tiempo ya de valorar a los(as) nuestros(as) y lo nuestro como mecanismo para desarrollar y fortalecer el orgullo patrio.  Que viva la República Dominicana!.  Sin prisas pero sin pausas…..Llegaremos.

Por Victor Garrido P

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