¿República Dominicana: paraíso de jubilados?

 
¿República Dominicana: paraíso de jubilados?
Por Víctor Garrido Peralta.
 
La nueva cultura del envejecimiento ha cambiado los estereotipos de declive, enfermedad y demencia por el fortalecimiento de valores como independencia, actividad y mejor calidad de vida para las personas mayores. La población de jubilados ha aumentado su número en un 54.2% desde 1960 a 1980 ésto sólo en los Estados Unidos de América (EE.UU.), y crecerá aún más a medida que la generación de la explosión demográfica "baby boomers" en EE.UU. envejezca. La migración de pensionados en Norteamérica ha aumentado a más de 2 millones en el período comprendido entre los años 1995 al 2000. Este éxodo, es regularmente originado desde los estados norteamericanos del noreste y medio oeste de fuertes inviernos a estados de clima moderado, soleados. El mismo se reproduce, con similares características, en Europa.

Este proceso migratorio cuenta con la particularidad de un flujo que va de las urbes a las zonas rurales: desde New York a Nevada, de Madrid a Torre Molinos. Es a su vez frecuente el que seleccionen como destino de residencia países menos desarrollados como es el caso de los desplazamientos registrados desde los Estados de New York y California, EE.UU. a Chapala en Jalisco, Méjico.

Las motivaciones para estas preferencias son múltiples y van desde financieras, pasan por la posibilidad de disfrute de la naturaleza, hasta el sopesar el sentido de comunidad y el concepto de amistad que en los países de acogida los migrantes experimentan. Y como resultado, logran el cometido de mejorar su calidad de vida con una menor carga financiera.

Los jubilados tienden a realizar tres tipos de migraciones durante su vida: la primera se observa cuando llega el momento de retirarse de la actividad laboral. Está conformado este colectivo por jubilados, bastante jóvenes, saludables, casados y en buena situación económica. La segunda migración la componen los que experimentan algún tipo de discapacidad moderada; en su mayoría individuos viudos(as), que tienden a mudarse cerca de sus hijos. Y por último, la tercera migración es realizada por personas que padecen de cualquier tipo de discapacidad crónica mayor.

La constante búsqueda de una mejor proporción de la relación costo/efectividad de las industrias en los países desarrollados ha dado como resultado el traslado de sus empresas allí donde es factible la reducción de los costes de producción. Igual comportamiento se va presentando a nivel familiar donde en ocasiones las personas mayores se ven en la incongruente alternativa de elegir entre comer y/o comprar sus medicaciones. Esta cruel realidad constituye a su vez parte de los argumentos humanos y financieros que motivan a ese colectivo a cruzar fronteras.

Desde hace ya algún tiempo viene haciéndose opinión pública sobre la necesidad de que exista en la República Dominicana una agenda de Patria digna, lo que entiendo prioritario para un desarrollo sostenible. Dentro de ese magno proyecto pienso que así como la definición de metas a mediano y largo plazo en áreas tan fundamentales como la salud, la educación, la igualdad y el medio ambiente, debemos lograr consenso y tomar en consideración el potencial geográfico, climatológico, de costo, cultural y humano de la nación dominicana, no sólo para el turismo transitorio actual, sino que también los mismos nos deben permitir el llegar a constituirnos en destino preferencial de residencia permanente para los jubilados de todo el planeta. Para implementar este proceso de cambio provechoso el país ha de concentrar esfuerzos en un cronograma de trabajo, por establecer que comprenda tres sectores esenciales: salud, seguridad e infraestructura.

El estado actual del sistema nacional de salud y seguridad social es verdaderamente inquietante por llamarlo de alguna manera. Sus deficiencias, carencias, y complicada nueva estructura legal, con múltiples duplicaciones de funciones, esfuerzos y recursos amén de la reproducción de errores de otros países, como lo es la legislación que compete a las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS), entre otros, constituyen en gran medida los factores responsables de la limitada capacidad de ofertar un programa de salud confiable, lo cual considero imprescindible para lograr establecernos en el mercado de los jubilados con el destino de "turismo fijo". Sabemos como el tiempo, el implacable, fiel aliado y peligroso enemigo actúa sobre nuestro organismo, sobretodo en aquellos, que como los pensionados, logran el privilegio de tener una existencia terrenal longeva. Pero esa existencia les obliga a periódicas revisiones médicas, al igual que a indagar sobre la disponibilidad en la ciudad de residencia de todos los medicamentos que requieren. Y que halla, a su vez, el servicio sanitario preparado para manejar adecuadamente los casos de accidente de la vía pública y/o las propias eventualidades de sus patologías de base.

Pero inclusive, para los emigrantes dominicanos(as) hoy pensionistas, es poco confiable nuestro servicio sanitario. Emigrantes coterráneos que desean retornar a nuestro terruño y vivir sus últimos tiempos en la tierra de sus orígenes, junto a los suyos, no se arriesgan al traslado por la calidad del sector salud nacional. Para los pocos que osan correr el riesgo, la obligación de constantes traslados a las ciudades de acogida emigratoria, en busca de complementar sus periódicas revisiones médicas, les termina incrementando sus gastos fijos en detrimento de la calidad de vida deseada. Es así como nuestra competitividad de futuro en este atractivo mercado se ve desfavorecida.

Se hace innecesario el derramar más océanos de tinta en cuanto a la problemática actual en el sector de la seguridad comunitaria que existe en la República Dominicana, pero sí enfatizaré el que este flagelo no excluye ni diferencia clases sociales. Económicas, religiones, color de la piel ni nacionalidad de origen; todos somos subceptibles de pasar por la traumática experiencia de un atraco, intercambio de disparos con sus balas pérdidas, robo o secuestro. La vulnerabilidad de las personas de edad avanzada es más que atractiva para los delincuentes, y es otra fuente de preocupación para nuestros ancianos(as), al igual que para sus familiares y amigos(as). El constante aumento de la delincuencia y la urgente inversión en su prevención es ampliamente demandado y esperado por todos(as) los ciudadanas (os). Vital, debe ser considerada la labor preventiva para su control hasta minimizar el aumento exponencial de la criminalidad a la que estamos sometidos.

No intento inventar la rueda con este desahogo, artículo, simplemente aspiro a estimular el despertar de la consciencia de las(os) dominicanas (os) para que se inicien las gestiones pertinentes con miras a aplicar, lo que tan altos beneficios ha dado en otros países. El positivo y considerable impacto económico que a la Florida ha llevado la migración de personas de edad avanzada es incuestionable, Estados como el de Arizona, recientemente establecido como el segundo más grande receptor de migrandes jubilados del territorio norteamericano ven florecer su economía debido a la migración de jubilados. En el Estado de Nevada que ha entrado en el ranking de los destinos favoritos para jubilados – por primera vez en su historia – también se aprecia el incremento económico, esto así como consecuencia de la acción de los responsables de implementar las políticas estatales, con incentivos fiscales, motivando y realizando la inversión pertinente en el desarrollo infraestructural.

Para finalizar, pienso que la República Dominicana ha de disponer de la participación al unísono de todas sus fuerzas vivas. Entiendo que el establecernos como destino preferente de jubilados es factible y produciría un positivo efecto dominó en la calidad de vida de nuestros connacionales. Iniciemos la travesía del navío llamado nación dominicana con un destino preestablecido – con su necesario relevo de tripulación – que debe corresponderse con un programa político-social definido, que ha de servir como palanca para impulsar el progreso colectivo, y de esta manera, lograr distribuir entre los ciudadanos (as) bienestar y cultura. Sin prisas pero sin pausas……Llegaremos.

Periódico El Nuevo Diario
9 de diciembre del 2008.
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