El por qué del Lithgow Ceara a la UASD

Por Víctor Garrido Peralta

Secretario General del movimiento apartidista “Unidad Estudiantil” (UE) y Secretario de Organización de la Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM)

Viernes 21 de enero 1983. Listín Diario

Primera publicación en medio nacional

Con la finalidad única de contribuir a formar conciencia en nuestros conciudadanos, para que de este modo logren esclarecer sus ideas y tomar iniciativas ante la imperiosa necesidad de que el Hospital Lithgow Ceara pase a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, nos hemos propuesto hacer un análisis desapasionado de esta situación a través de tres sectores: La ciudadanía, El Gobierno de Concentración Nacional y la UASD.

Iniciaremos nuestro análisis, inmerso en el océano de carencias en el cual mal vive nuestro pueblo, para desde allí, llegar a demostrar la necesidad que nos conduce a respaldar la asignación de dicho Centro Hospitalario a la Facultad de Ciencias Médicas. Enfocaremos el problema desde el aspecto de Salud Pública; palabra esta sencilla, pero de una significación tan compleja que su propia existencia resulta abstracta para esa gran mayoría de ciudadanos, desprovistos de medios para satisfacer y comprender sus necesidades médica. Pues es más que conocida la precariedad del servicio público de nuestra nación, esto así, por circunstancias que podrían ser tema de análisis de próximos trabajos. En cuanto a la medicina privada se refiere, es obvia la imposibilidad de este pueblo para servirse de ella por lo elevado de su costo.

Conscientes todos de la necesidad de que se instaure un sistema de salud dedicado a sus sectores marginados, podríamos aceptar que: el Policlínico Naco satisfaga hoy a una gran parte de la comunidad, pero sin dejar de comprender que a la vez, existe otra cantidad de nuestra población que necesita de una vez por todas, que se inicien los trabajos por y para ellos, aunque solo fuese en lo que impreso figura en nuestra constitución “La salud del Pueblo”. De ahí que entendemos que serían satisfechas parte de las demandas médicas de nuestra población con la integración del citado hospital a la UASD, y de esa manera ingresaría éste a la mínima cantidad de hospitales disponibles de servir de una forma adecuada a nuestros conciudadanos.

Esta posibilidad, visualizada a través de una óptica política, reflejaría resultados favorables a la imagen gubernamental, así como a la organización que estos representan, pues otorgaría a la UASD un Hospital Universitario, sueño anhelado de

todos los que han participado y participamos en la vida de nuestra Institución Docente. Sobre todo en un momento en que la imagen pública del gobierno sufre una merma en su simpatía, debido a los incidentes suscitados en la lucha por un justo presupuesto, no obtenido hasta este momento. A esto agregamos los siguientes logros que podrían derivarse de esta acción, como lo son: la implementación en la política de salud comunitaria que se quiere establecer al adquirir el Estado el Centro Médico Nacional; se conjuraría la escasez de recursos para la construcción de nuevos hospitales: se crearían nuevas plazas para el elevado número de médicos y personal paramédicos cesantes, que obtendrían su medio de sustento y cumplirían las autoridades gubernamentales con la obligación de dotar a los nacionales de un sistema de educación superior adecuado.

Lo anteriormente expuesto nos obliga a plantear que el gobierno se enfrentaría de esa forma como verdadero gladiador en la lucha por dotar a la población de una seguridad social funcional.

Señalaremos varias de las conquistas que la asignación del Hospital Lithgow Ceara significaría para la UASD. Podríamos sin temor a equivocarnos decir que esto sería uno de los grandes logros que en los últimos años haya obtenido nuestra sufrida alta casa de estudios. Debiésemos ante, todo considerar su condición de Universidad Primada de América, desprovista entre otras cosas, de lo que es una necesidad para la misma: El Hospital. Hospital que serviría como medio de devolver a nuestro pueblo los valores con que contribuyen a nuestra formación, transformados en conocimientos y servicios prestados por jóvenes profesionales.

Podría este hospital dotar de una manera continua a los matriculados en la facultad de Ciencias Médicas de una práctica eficiente, fuente esta imprescindible del saber. A la vez contribuiría al desarrollo del espíritu investigador, para beneficio de nuestra ciudadanía.

Lograría la universidad crear un seguro médico para sus integrantes, empleados, profesores y estudiantes. Y más que nada, obtendría con su otorgamiento, viabilizar el vía crucis por el que atraviesa nuestro estudiantado debido a la carencia económica que prima entre nosotros y la necesidad de desplazarnos a los diferentes hospitales donde nos son asignadas docencias; que en la mayoría de los casos no puede ser tomada en consideración la continuidad del horario debido a las distancias a recorrer. Por esto y muchas motivaciones que podrían irse planteando, creemos que es hora ya de que se inicie el dialogo Gobierno-UASD.

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