Valoremos nuestro voto

 

Valoremos nuestro voto

Por Víctor Garrido Peralta.

En estos momentos de ardua campaña proselitista, se hace perentorio el exigir a nuestros futuros representantes, el que nos presenten un plan de trabajo, realista, claro y preciso de lo que habrán de realizar en su gestión en caso de ser favorecidos con nuestro voto; sobre todo en lo que respecta a la deteriorada seguridad ciudadana.

Es tiempo ya, de que nuestro sufragio electoral deje de valer tan poco, como unos míseros pesos y un montón de promesas ilusorias.  Promesas, que no caben en el discurso político de hoy,  porque sencillamente se agotaron los verbos y adjetivos para seguir intentando embaucar a una población hambrienta de soluciones.   Sin ninguna  excusa válida, los programas de campaña deben cumplirse en su mayoría.  Pienso, que su propuesta escrita al electorado representa el compromiso formal del candidato con la población y por ende entiendo que las vías expresadas para enfrentarlos son realizables con la debida voluntad y liderazgo que merecen.  Además de constituir la prueba a pasar, para ser favorecidos nueva vez con nuestro apoyo en sus próximas aspiraciones al servicio público electivo.

Los despachos de aquellos funcionarios electos que no cumplan con su deber o se piensen con el derecho de usar como propios los impuestos de todos, deberán ser sujetos de nuestro más firme rechazo, al despojarlos de las nobles funciones que hoy deberían desempeñar en estas próximas elecciones.  Démosle nuestro favor electoral solo y únicamente a quienes por escrito nos oferten las soluciones que tanto merecemos y por las que tantos han sufrido.

Estamos obligados a quitarles las calles, escuelas, universidades y provincias a los delincuentes con acciones concretas, desde una plataforma sólida que será lograda con la integración comunitaria.  Las medidas unilaterales y personalizadas de protección no son la salida, nos encontramos ante la responsabilidad moral de lograr un consenso como nación, de estudiar y buscar una viabilidad colectiva a esta inaceptable problemática.

De igual manera, hemos de exigir a todas y cada una de las instituciones estatales, el que desempeñen su virtuoso rol; en este desolador escenario de incertidumbre e inseguridad en el que vivimos, su vocación de servicio ha de primar por encima de cualquier interés personal.  No se justifica que lo primero que veamos al despertar  cada mañana, sean las rejas de nuestras ventanas y puertas, encerrados como prisioneros en nuestros propios hogares, entre tanto que los delincuentes deambulan libremente.

Son tiempos de acción, de trabajo mancomunado por y para el porvenir de todos.  Será desde esta perspectiva que lograremos salir de nuestras cárceles hogareñas, ciudadanos todos de nuestra preciada isla.  Para recuperar la paz y seguridad que tanto merecemos hemos de involucrarnos en su logro.  Las autoridades y sus planes de acción son solo una parte primordial en la obtención de nuestro válido derecho de vivir en paz con armonía y respeto.

Es inaceptable el que caminemos llenos de temor con su consecuente estrés, al desplazarnos por nuestras calles, caminos, callejones, parques o centros docentes.  Resulta penoso el oír a un agente del orden público, sentado en un banco de un parque decir: "Tengan cuidado que están cobrando peaje, asalto, mas adelante; han asaltado a dos que tenga yo información".  Mientras él con su deformada figura, continua disfrutando de su refrigerio.

Organicémonos ciudadanos todos, sin banderías políticas, color de la piel, raza, sexo, religión, posición  social, o preferencia sexual.  Que en cada cuadra, sector, paraje, municipio y provincia exista una efectiva vigilancia ciudadana para nuestra tranquilidad.

De igual forma,  debemos regularizar los foros abiertos, y de participación pública, para expresar las ideas de los habitantes que habrán de convertirse en las acciones comunitarias y de estado, que nos llevarán al poder de propiedad de nuestro destino.  Creo, que la seguridad para el desarrollo y por la paz de los ciudadanos es esencial para lograr que éstos se concentren en la creatividad, el estudio y el trabajo por el progreso.  El todo es la suma de sus partes, cada uno de nosotros lo hemos de constituir.  Sin prisas pero sin pausas.......Llegaremos.

 

Períodico El Caribe.

25 de febrero del 2006.

 

 

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